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Génesis 27:12 NVI. «Si mi padre me toca, se dará cuenta de que quiero engañarlo, y esto hará que me maldiga en vez de bendecirme.»
Todos conocemos la historia del engaño de Jacob y la manera como buscó provecho de su situación. Y este es apenas un pequeño caso que nos ilustra las diferentes maneras de manipular que a veces se nos vuelven comunes y que no hacen más que cavar y cavar más hondo en el abismo de la mentira, para nuestra propia desdicha.
La Biblia enseña que la verdadera fortaleza radica en la honestidad y la integridad, pues la manipulación distorsiona la verdad y termina con la confianza. Y creo yo que de este episodio de la manipulación ninguno de nosotros puede quedar excluido, pues en algún momento, para lograr controlar a alguien o simplemente para que se haga lo que yo quiero o para sacar provecho de algo, seguramente hemos recurrido a la manipulación, que viene revestida de mentira, engaño y apariencias.
Es una opción para nosotros delante del Señor elegir ser personas radicales, que seamos lo que somos, indistintamente del lugar en el que nos encontremos o de las personas que nos rodeen. Pues una manera de manipular es mostrar que somos unos, cuando en realidad somos diferentes, dobles y malintencionados en lo que hacemos.
Este caso de Jacob nos llama de nuevo a elegir la transparencia, de tal manera que podamos construir conexiones y relaciones estables y verdaderas. Así, las cosas que pensemos van a reflejar lo que sale de nuestra boca, y con ello, nuestras acciones reflejarán nuestra fe.
Eso es parte del respeto y el amor que tanto se nos hace difícil de llevar a la práctica.
Vamos a orar.
Perdóname, Señor, mi mentira que manipula y daña. Perdona los medios que uso para lograr lo que quiero, sin importar que todo ello esté revestido de mentira y engaño. Te pido perdón, Señor. No quiero ser como Jacob, ni mucho menos buscar bendiciones con mentiras y manipulación. Que lo que reciba de ti sea lo que me quieres dar, y que mi corazón tenga el contentamiento que debe tener. Te lo ruego Señor, En el nombre de Jesús, amén.
Tu Tiempo con el Número Uno. 5ª temporada, 29 de enero. Manipulación.
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Génesis 27:12 NVI. «Si mi padre me toca, se dará cuenta de que quiero engañarlo, y esto hará que me maldiga en vez de bendecirme.»
Todos conocemos la historia del engaño de Jacob y la manera como buscó provecho de su situación. Y este es apenas un pequeño caso que nos ilustra las diferentes maneras de manipular que a veces se nos vuelven comunes y que no hacen más que cavar y cavar más hondo en el abismo de la mentira, para nuestra propia desdicha.
La Biblia enseña que la verdadera fortaleza radica en la honestidad y la integridad, pues la manipulación distorsiona la verdad y termina con la confianza. Y creo yo que de este episodio de la manipulación ninguno de nosotros puede quedar excluido, pues en algún momento, para lograr controlar a alguien o simplemente para que se haga lo que yo quiero o para sacar provecho de algo, seguramente hemos recurrido a la manipulación, que viene revestida de mentira, engaño y apariencias.
Es una opción para nosotros delante del Señor elegir ser personas radicales, que seamos lo que somos, indistintamente del lugar en el que nos encontremos o de las personas que nos rodeen. Pues una manera de manipular es mostrar que somos unos, cuando en realidad somos diferentes, dobles y malintencionados en lo que hacemos.
Este caso de Jacob nos llama de nuevo a elegir la transparencia, de tal manera que podamos construir conexiones y relaciones estables y verdaderas. Así, las cosas que pensemos van a reflejar lo que sale de nuestra boca, y con ello, nuestras acciones reflejarán nuestra fe.
Eso es parte del respeto y el amor que tanto se nos hace difícil de llevar a la práctica.
Vamos a orar.
Perdóname, Señor, mi mentira que manipula y daña. Perdona los medios que uso para lograr lo que quiero, sin importar que todo ello esté revestido de mentira y engaño. Te pido perdón, Señor. No quiero ser como Jacob, ni mucho menos buscar bendiciones con mentiras y manipulación. Que lo que reciba de ti sea lo que me quieres dar, y que mi corazón tenga el contentamiento que debe tener. Te lo ruego Señor, En el nombre de Jesús, amén.
MIguel Montes