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Salmos 51:1-3,17 NTV. «Ten misericordia de mí, oh Dios, debido a tu amor inagotable; a causa de tu gran compasión, borra la mancha de mis pecados. [2] Lávame de la culpa hasta que quede limpio y purifícame de mis pecados. [3] Pues reconozco mis rebeliones; día y noche me persiguen. [17] El sacrificio que sí deseas es un espíritu quebrantado; tú no rechazarás un corazón arrepentido y quebrantado, oh Dios.»
Con este verso, nos podemos preguntar: ¿qué puede estar comunicándome Dios a través de mis remordimientos? Y yo creo que Dios a veces usa el quebrantamiento y el remordimiento para brindarnos el entendimiento y el crecimiento espiritual que tanto necesitamos.
A veces, los remordimientos que te llevan a Dios son redentores, y qué dicha que así sea, pues es el único lugar donde podemos encontrar el bálsamo que necesitamos para sentirnos perdonados y las ventanas abiertas para que podamos recibir un nuevo aire, un nuevo respirar y un corazón rendido ante el Señor.
Querido amigo, hoy Dios tiene misericordia de ti, pues su amor es inagotable y borra todos los pecados. Dios nos lava de toda culpa al reconocer nuestras rebeliones y con ello nos quita esa carga pesada que los demás y nosotros mismos nos ponemos a llevar.
Vamos a orar.
Amado Dios, otra vez yo, pidiéndote que me perdones; perdona mi carácter, mis palabras, mi manera de ver y de juzgar a los demás, mi inconformidad, mi queja, mi desgano y mi falta de juicio. Hoy decido volver a ti. Enséñame, Señor. Vengo a ti arrepentido y con mi corazón que necesita más de ti. En el nombre de Jesús, amén.
Tu Tiempo con el Número Uno. 5ª temporada, 24 de febrero. Crecimiento espiritual.
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Salmos 51:1-3,17 NTV. «Ten misericordia de mí, oh Dios, debido a tu amor inagotable; a causa de tu gran compasión, borra la mancha de mis pecados. [2] Lávame de la culpa hasta que quede limpio y purifícame de mis pecados. [3] Pues reconozco mis rebeliones; día y noche me persiguen. [17] El sacrificio que sí deseas es un espíritu quebrantado; tú no rechazarás un corazón arrepentido y quebrantado, oh Dios.»
Con este verso, nos podemos preguntar: ¿qué puede estar comunicándome Dios a través de mis remordimientos? Y yo creo que Dios a veces usa el quebrantamiento y el remordimiento para brindarnos el entendimiento y el crecimiento espiritual que tanto necesitamos.
A veces, los remordimientos que te llevan a Dios son redentores, y qué dicha que así sea, pues es el único lugar donde podemos encontrar el bálsamo que necesitamos para sentirnos perdonados y las ventanas abiertas para que podamos recibir un nuevo aire, un nuevo respirar y un corazón rendido ante el Señor.
Querido amigo, hoy Dios tiene misericordia de ti, pues su amor es inagotable y borra todos los pecados. Dios nos lava de toda culpa al reconocer nuestras rebeliones y con ello nos quita esa carga pesada que los demás y nosotros mismos nos ponemos a llevar.
Vamos a orar.
Amado Dios, otra vez yo, pidiéndote que me perdones; perdona mi carácter, mis palabras, mi manera de ver y de juzgar a los demás, mi inconformidad, mi queja, mi desgano y mi falta de juicio. Hoy decido volver a ti. Enséñame, Señor. Vengo a ti arrepentido y con mi corazón que necesita más de ti. En el nombre de Jesús, amén.
MIguel Montes