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Proverbios 5:12-14 NTV. «Dirás: «¡Cuánto odié la disciplina! ¡Si tan solo no hubiera despreciado todas las advertencias! [13] ¿Por qué no escuché a mis maestros? ¿Por qué no presté atención a mis instructores? [14] He llegado al borde de la ruina y ahora mi vergüenza será conocida por todos».»
Yo sé que ser rebelde, egoísta, desatento o indisciplinado genera remordimientos, y este comportamiento solo nos deja rezagos que pueden hacer que se pierdan meses y años que podrían haberse utilizado para desarrollar una mejor relación con Dios y los demás, y para tener una mayor productividad para vivir la vida al máximo.
Muchos de nosotros seguramente podemos decir, como lo muestra el verso de hoy: «¿Por qué no escuché a mis maestros? ¿Por qué no presté atención a mis instructores?» y reconocer simplemente que en el momento indicado, cuando lo teníamos que haber hecho, no lo hicimos, y por eso hoy estamos pagando las consecuencias de no haber escuchado, de no haber recibido el consejo y de no haber prestado atención a lo que aquellos que querían ayudarnos trataron de darnos.
Todas estas acciones, termina el verso diciendo, nos llevan al borde de la ruina y más allá de eso, a dejar al descubierto nuestras propias vergüenzas.
Finalmente, yo creo que siempre será un momento oportuno para cambiar y para escuchar el consejo de quienes desean ayudarnos a encontrar el camino que Dios ha planeado para nuestras vidas.
Vamos a orar.
Gracias, Señor, por tanto amor y paciencia que me has tenido, pues reconozco que he sido terco y que en muchas ocasiones no escuché el consejo ni la instrucción de nadie. Hoy decido dejarme enseñar y disponerme para aprender lo que sea necesario para llevar una vida recta, feliz y mucho más estable a tu lado, y esto te lo pido, agradecido y confiado, en el nombre de Jesús, amén.
Tu Tiempo con el Número Uno. 5ª temporada, 22 de febrero. Que terquedad.
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Proverbios 5:12-14 NTV. «Dirás: «¡Cuánto odié la disciplina! ¡Si tan solo no hubiera despreciado todas las advertencias! [13] ¿Por qué no escuché a mis maestros? ¿Por qué no presté atención a mis instructores? [14] He llegado al borde de la ruina y ahora mi vergüenza será conocida por todos».»
Yo sé que ser rebelde, egoísta, desatento o indisciplinado genera remordimientos, y este comportamiento solo nos deja rezagos que pueden hacer que se pierdan meses y años que podrían haberse utilizado para desarrollar una mejor relación con Dios y los demás, y para tener una mayor productividad para vivir la vida al máximo.
Muchos de nosotros seguramente podemos decir, como lo muestra el verso de hoy: «¿Por qué no escuché a mis maestros? ¿Por qué no presté atención a mis instructores?» y reconocer simplemente que en el momento indicado, cuando lo teníamos que haber hecho, no lo hicimos, y por eso hoy estamos pagando las consecuencias de no haber escuchado, de no haber recibido el consejo y de no haber prestado atención a lo que aquellos que querían ayudarnos trataron de darnos.
Todas estas acciones, termina el verso diciendo, nos llevan al borde de la ruina y más allá de eso, a dejar al descubierto nuestras propias vergüenzas.
Finalmente, yo creo que siempre será un momento oportuno para cambiar y para escuchar el consejo de quienes desean ayudarnos a encontrar el camino que Dios ha planeado para nuestras vidas.
Vamos a orar.
Gracias, Señor, por tanto amor y paciencia que me has tenido, pues reconozco que he sido terco y que en muchas ocasiones no escuché el consejo ni la instrucción de nadie. Hoy decido dejarme enseñar y disponerme para aprender lo que sea necesario para llevar una vida recta, feliz y mucho más estable a tu lado, y esto te lo pido, agradecido y confiado, en el nombre de Jesús, amén.
MIguel Montes